Sin la seguridad de los 26 votos del oficialismo, el gobierno sufrió un duro traspié y tuvo que posponer la votación del informe de la comisión mixta del Plan de Reconstrucción en el Senado, cuando estaba a una sola votación de despacharse a ley. Un error gatillado por una comunicación entre la Segpres y un senador oficialista hizo que el Ejecutivo tuviera que aplazar su calendario ante la posibilidad de que los municipios se quedaran sin compensación económica por la exención del pago de contribuciones.
Quisieron volver a aprobar por un voto y les faltó un voto para poder aprobar. El gobierno estuvo demasiado cerca, pero después de cometer un error político de marca mayor, tuvo que posponer la votación del informe de la comisión mixta del Plan de Reconstrucción Nacional, también conocido como megarreforma.
Los ministros negociadores y sus equipos se dieron cuenta en los minutos finales de la votación en el Senado de que no contaban con los votos para aprobar la compensación total a las municipalidades directamente desde el tesoro público: La norma necesitaba los mismos 26 votos de siempre.
El Ejecutivo puso el pie en el acelerador: En seis horas conformaron la mixta, votaron, despacharon a la Cámara de Diputadas y Diputados, donde se aprobó por 2 votos, y dieron paso a la votación final del Senado.
Cuando el gobierno se dio cuenta de que los votos no le daban, la desesperación fue evidente: reuniones entre ministros y subsecretarios, asesores recorriendo los pasillos y asimilando que, pese a sus esfuerzos, no podrían despachar el proyecto esta semana.
La primera información fue que la ausencia del senador Enrique Van Rysselberghe (UDI) fue crucial. Incluso, se especuló que el gremialista había vuelto al Bío Bío pensando que estaban los votos. Cabe precisar que el parlamentario previamente hizo un pareo con su par Daniella Cicardini (PS), pero por el proyecto de tarifas eléctricas y no por la megarreforma que, hasta ese momento, se desconocía que se iba a votar el miércoles por la noche.
Pese a eso, según fuentes de Radio Bío Bío, el error vino en realidad del propio gobierno: Fue la Segpres la que no habría hablado con Van Rysselberghe para que se quedara, pues en las normas de quorum no aplica el pareo. Esto complicó el panorama porque se traduce en un voto menos a lo que era el objetivo de La Moneda: despachar el proyecto de Reconstrucción Nacional. En tanto, cuando el también UDI, Gustavo Sanhueza, anunció en la Sala que iba a votar en contra, las matemáticas ya no cuadraron definitivamente.
Según información que maneja este medio, el senador Van Rysselberghe habló —vía llamada telefónica— con Iván Moreira, quien presidía la instancia, y también con el biministro Claudio Alvarado. A este último, le pidió disculpas, pero mantuvo su posición de que nadie desde el gobierno le dijo que se quedara para la polémica sesión especial.
En respuesta a esta información, y pese a que fuentes del Ejecutivo ratificaron el error, desde la Secretaría General de la Presidencia aseguran que el senador Van Rysselberghe no fue autorizado a retirarse.
La postergación de votación clave de la megarreforma en el Senado
Pese al evidente fracaso, el biministro Claudio Alvarado afirmó que no se trata de una descoordinación e incluso responsabilizó a la UDI —su propio partido— por el aplazamiento.
Al interior de la Sala se vivieron minutos de nerviosismo: Cuando le tocó presidir a Iván Moreira (UDI), la tensión era palpable; los senadores opositores presionaban para que se cerrara el debate y se votara, pero el gobierno retiró la urgencia y la UDI usó la herramienta de la segunda discusión para correr la discusión hasta agosto.
Ante el “desorden”, la presidenta del Partido Socialista, la senadora Paulina Vodanovic, afirmó que esta “pausa de hidratación” le serviría al gobierno para ordenar sus líneas.
Otro flanco se le abrió a La Moneda con los senadores de la región de Coquimbo. Daniel Núñez, Sergio Gahona y Matías Walker pidieron al gobierno un veto aditivo para sumar a la región de Coquimbo y la provincia del Huasco al fondo de reconstrucción.
En reunión con los parlamentarios, el ministro Jorge Quiroz les comunicó que era difícil sumarlo ahora porque no tenían tiempo para hacer un catastro de los daños. En cambio, les ofreció una mesa técnica para avanzar. Según fuentes de La Radio, en esa reunión no se comprometió ningún voto.
Walker respaldó el aplazamiento y afirmó que ahora el ministro de Hacienda tendría tiempo para evaluar la situación y sumar a las regiones del norte en el proyecto.
Los opositores también mostraron indignación: En días marcados por el sistema frontal, dicen que el Ejecutivo los obligó a apurar innecesariamente la mixta y su ratificación y al final fueron ellos los que fallaron.
Una de las declaraciones de la jornada vino de parte del senador Iván Flores (DC), quien acusó al gobierno de “hacer aguas” y que “se les desordenó su gente”.
Salvo que el presidente José Antonio Kast cite al Senado a sesionar durante la siguiente semana, que es distrital, la votación se pospondrá hasta el martes 4 de agosto, en la próxima sesión ordinaria de la Cámara Alta.
Este traspié hizo que todos los esfuerzos del miércoles resultaran en vano, porque de todas maneras se terminó retrasando todo el calendario del gobierno.
Mientras el proyecto no se despache a ley, no podrán vetar las dos normas que tienen en mente: la prohibición del anatocismo y el olvido financiero, ni tampoco podrá el Tribunal Constitucional revisar las normas impugnadas por la oposición.
